domingo, 10 de enero de 2010

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA AEV / Américo Fernández

(Ese reportaje fue escrito y publicado en el diario “Correo del Caroní” el 30 de noviembre de 1997)

La asociación de escritores, fundada por intelectuales venezolanos, proclamó el 29 de noviembre como su Gran Día para de esta manera honrar a don Andrés Bello, notable filólogo, poeta, educador y periodista nacido en Caracas en 1781 y fallecido en Chile en 1865 donde destacó como Rector de la Universidad de Santiago durante 22 años.

Andrés Bello fue además el primer redactor de la Gaceta de Caracas, autor del código civil de Chile, de la primera antología americana, de la biblioteca y el repertorio americano, traductor del Sofocles, Eurífedes, Virgilio y Homero.

La Asociación de Escritores, concebida para trabajar, como dicen sus estatutos, por el más amplio desarrollo de la cultura, en particular de las letras, por la elevación de las condiciones sociales y económicas del escritor y por la defensa de sus derecho y de las libertades políticas, celebra desde 1935 cuando fue fundada, la fecha del nacimiento de Andrés Bello como si fuese la fecha del nacimiento del autentico escritor venezolano.

Podríamos decir entonces que con Andrés Bello nace en Venezuela esa pasión por escribir en el sentido más enaltecedor de la investigación y la creación literaria.

Correspondió al antropólogo Miguel Acosta Saignes ser el primer presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela, seguido por notabilidades como Arturo Uslar Pietri, Díaz Sánchez, Luis Pastori, Pascual Venegas Filardo, Rómulo Gallego, José Ramón Medina y otros que serian largo enumerar pero que le dieron a la Asociación el cuerpo y la solides gremial que conforman a ahora 24 seccionales en las cuales militan 1400 escritores.

Entres esa Seccionales está la de Ciudad de Bolívar, fundada el 1967 por iniciativa, entre otros, de José Sánchez Negrón. Mimina Rodríguez Lezama, Elías Inaty y Mercedes Quiroga pero como institución civil sin fines de lucro con personería jurídica y patrimonio propio, pero no fue registrada si no el 16 de mayo de 1990 y ratificada el miércoles 7 de Noviembre de 1990. Es realmente cuando la AEV toma cuerpo, impulso, solidez, y logra un subsidio del CONAC de 250 mil bolívares, el cual se multiplica con la actividad gremial hasta formar un fondo editorial que le permitió publicar los siguientes 5 libros “Rumor de la memoria", de Elías Inaty; “Ventana al Sol”, de Iris Aristiguieta; “La Selva, Protagonista de la novela Canaima”, de Diógenes Troncones; “Este Silencio Siempre”, de Teresa Coraspe y “Héroes y Espantapájaros” de

Mimina Rodríguez Lezama. De igual manera, la revista “La Palabra”, de la cual circularon 3 números, sustituida en 1992 por la revista “Urinoko”, con la cual la publicación aevista modificó el formato y mejoro la calidad, gracias a la colaboración de la periodista Albor Rodríguez y el diseñador Iván Castillo.

Esta Junta Directiva, ratificada para un segundo periodo, la conformaba el doctor Elías Inaty, en calidad de presidente; Américo Fernández Secretario General, Mercedes Quiroga Secretaria de Finanza, Iris Aristiguieta Secretaria de Actas, Reinaldo González Secretario de Cultura, Vocales: Guillermina (Mimina) Rodríguez Lezama y Diógenes Troncones Sánchez. Tribunal disciplinario: Horario Cabrera Sifontes, Teresa Coraspe y Abraham Sallom.



PRIMERA CONVENCIÓN NACIONAL

La AEV, seccional, tuvo el privilegio de ser anfitriona de la Primera Convención Nacional de Seccionales, realizada en Ciudad Bolívar los días 18, 19, y 20 de agosto de 1973, siendo presidente el poeta José Sánchez Negrón a la cual asistieron delegados de 15 seccionales, para debatir como materia principal lo que entonces era preocupación de los intelectuales venezolanos: la Ley sobre Derecho de Autor que databa del mes de noviembre de 1962, en sustitución de la Ley de Propiedad Intelectual del 13 de junio de 1928.

En esa ocasión dijo el doctor José Ramón Medina, presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela que se había escogido a Ciudad Bolívar como sede de la primera convención, “por muchas razones, entre ellas, precisamente porque aquí palpitan las costumbres venezolanas desde las más anchas tradiciones históricas, porque Ciudad Bolívar no solo recoge el homenaje y el mensaje del gran hombre- el padre de la patria- sino porque aquí además está centrado el pasado, el presente y el futuro de Venezuela.”

En el acto inaugural le fue impuesta la medalla del escritor a los intelectuales bolivarenses de Lucila Palacios, Luz Machado y Héctor Guillermo Villalobos.

La ponencia base la presentó Ramón Urdaneta y en torno a ella la convención acordó pedir el nombramiento de una comisión para estudiar la posibilidad de fusionar la ley sobre Derecho de Autor con la Ley Nº3 de Deposito Legal de Bibliotecas Nacionales. Asimismo aprobó que Venezuela, a través de los organismos competentes, procediera a suscribir y ratificar las convenciones internacionales que tendieran al beneficio y defensa de los derechos del escritor venezolano.

La elaboración de una Ley de Ejercicio de la profesión de escritor para la defensa de este gremio creador de las bases fundamentales de la cultura nacional; la creación de un Instituto de Prevención Social del escritor, con los fondos, donaciones y legados que para ello se destinen, dada la necesidad social y económica que pesa sobre estos profesionales, al tener en cuenta que la producción intelectual para beneficio de la cultura nacional es casi un magisterio ejercido de por vida, cuyo fin esencial no es pecuniario sino moral.

La convención declaró que al reconocer el derecho del escritor a una remuneración justa por el trabajo que realiza, debe estimularse la proyección y funcionamiento del Sindicato de Trabajadores Intelectuales.

Propuso también la convención que para la recta aplicación de la ley, debe procederse a la reglamentación de honorarios mínimos del trabajador intelectual, fundados en la premisa de que todo esfuerzo del ingenio creador debe ser necesariamente compensado, teniendo en cuenta los sistemas utilizados en los países en desarrollo, donde se retribuye la labor creativa tomando en consideración la cuantía de la edición, el valor de la misma, categoría del tema a tratar y el monto de palabras del texto, para evaluar, de acuerdo con tarifas establecidas, el trabajo intelectual realizado de manera que no se explote en modo alguno, en condiciones por debajo de lo normal, la labor del escritor en su mas amplia acepción, bien en forma ocasional o permanente, teniendo presente que su contravención ocasionara los apercibimientos y multas a que haya lugar.

Acordó por otra parte solicitar del presidente de la Republica la construcción de la Casa de Cultura con el nombre de “Carlos Raúl Villanueva para honrar así al artista de renombre nacional, por su invalorable aporte en la realización de la obra arquitectónica del Museo de Arte Moderno Jesús Soto y que se estudie la posibilidad dentro del edificio de la expresada Casa de la Cultura, una sede para el funcionamiento en condiciones idóneas del Ateneo, la Seccional de la AEV, los talleres de arte y otros organismos.



LOGROS OBTENIDOS.

Lo acordado en la convención de Ciudad Bolívar ha dado sus frutos desde entonces, especialmente desde 1987 que el Secretariado de Barinas acordó modificar los estatutos para favorecer a los escritores con producción inédita que ahora pueden ingresar a la AEV con solo ser calificadas sus obras por una comisión de credenciales.

Permite, asimismo esta reforma el funcionamiento de un banco de obras inéditas que vendrían a favorecer el fondo de la Editorial “Orlando Araujo” que la propia AEV fundó en Caracas en mayo de 1987, con un subsidio de medio millón de bolivares aportados por el ministerio de Educación, y con lo cual se inicio la reedición de los cuadernos literarios de la AEV.

El Impre-Escritor que venía funcionando desde 1977 con un numero bajo de cotizantes y un campo de acción restringido, mejoró desde fue adscrito al instituto de Prevención Social del Trabajador Cinematográfico. A el se han incorporado también artitas plásticos y críticos de arte.

En cuanto a la Ley sobre el Derecho de Autor, esta fue recientemente reformada, siempre en busca de la perfección y, hoy por hoy el escritor venezolano cuenta con un instrumento legal de protección el cual establece sanciones penales a todo aquel que con intención y sin tener derechos para ello, emplee el titulo de una obra, representante o reproduzca en forma original y elaborada, integra o particularmente, obras literaria. Faltaría como complemento esencial que el Congreso de la Republica apruebe la Ley de Ejercicio del Escritor cuyo proyecto se halla engavetado.



LA SECCIONAL CIUDAD BOLIVAR.

No obstante que la Asociación de Escritores de Venezuela se fundo en Caracas en 1935 a raíz de la caída de Juan Vicente Gomes, no es sino en 1967cuando se crea en ciudad Bolívar bajo la presidencia del poeta José Sánchez Negrón, quien hizo todo lo posible para que la AEV no funcionara como un club como es el caso de la mayoría de las seccionales en el país. Siempre fue su directivo más activo hasta el 19 de agosto de 1989 cuando falleció. Ya no esta, pero nos dejo sus libros, varios de ellos galardonados, y una de las más completas bibliotecas de la ciudad, por la cual el gobierno regional debería interesarse apoyando a su hermano el Doctor Alcides Sánchez Negrón, quien ha pensado en ponerla al servicio de los citadinos através de una fundación. Otro miembro y directivo fallecido que dono su biblioteca a la ciudad fue el escritor Horacio Cabrera Sifontes, la cual espera por espacios en la Biblioteca Rómulo Gallegos.

La AEV, seccional, tuvo jurisdicción en todo el estado Bolívar hasta 1988 cuando los miembros residentes en la Zona del Hierro resolvieron fundar la seccional Ciudad Guayana, entonces bajo la presidencia del poeta Alis Daenot, quien posteriormente moriría en accidente de transito.

Desde la fundación de la AEV, seccional,, han pasado por la presencia, además del poeta José Sánchez Negrón, Mimina Rodríguez Lezama, Elías Inatty, Américo Fernández, René Silva, Diógenes Troncones Sánchez, Teresa Coraspe y ahora, luego de un lamentable lustro de estancamiento, la secretaria general ha caído de nuevo en mis manos, acompañado en la directiva, por Diógenes Troncones Sánchez y Rene Silva Idrogo y en el tribunal disciplinario Teresa Coraspe, Iris Aristiguieta y José Antonio Fernández, con la fortuna de que un miembro y ex directivo de esta asociación, doctor Víctor Medina Silva, es Director de cultura y en una asamblea nos asomó la posibilidad de tener sede fija, en la casa de la Poesía que ahora nos ha entregado el señor gobernador Jorge Carvajal Morales, en calidad de comodato, a objeto de que, además de sede, utilicemos sus espacios para una actividad cultural y digna de la ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada